Dice Carlos Ríos que un producto saludable es aquel que no tiene más de tres ingredientes. El que no incluye azúcares añadidos, harina o almidones de trigo y (o) aceites refinados. Por eso, en cuanto este andaluz capta en un supermercado un alimento catalogado como saludable que en realidad no lo es, delata de inmediato su hallazgo en su Instagram (@carlosriosq). Entonces su público, fiel y cada vez más numeroso, reacciona al instante. Igual que las grandes cadenas de alimentación que, a remolque, se ven obligadas a introducir cambios para no defraudar a quienes buscan una alimentación saludable. Lo tuvo que hacer, por ejemplo, una gran superficie. Al ser sorprendida con productos ultraprocesados categorizados como si fueran saludables, la cadena corrió para corregir su error. Ríos, orgulloso de su cruzada, explica que los supermercados “tienen que atender a la demanda de los propios clientes, que cada vez son más conscientes de lo que compran, y si mi trabajo ayuda en este sentido, pues perfecto”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario